Los diarios de Adan y Eva
Los diarios de Adan y Eva Uno no puede descubrir algunas cosas, pero nunca sabrá que no puede adivinando y suponiendo: no, hay que ser paciente y continuar experimentando hasta que se descubre que no es posible descubrir. Y es encantador lograrlo de esa manera, el mundo se vuelve tan interesante. Si no hubiera nada que descubrir, sería aburrido. Incluso tratar de descubrir y no descubrir es tan interesante como tratar de descubrir y descubrir, y tal vez más. El secreto del agua era un tesoro hasta que lo aprehendí, entonces el entusiasmo desapareció y advertí un sentido de pérdida. A través de la experimentación sé que la madera flota, y también las hojas secas y las plumas y muchas otras cosas; en consecuencia, por todas esas pruebas acumulativas uno sabe que una roca flotará, pero hay que contentarse con saberlo simplemente, pues no hay modo de probarlo… hasta ahora. Pero encontraré la manera… entonces, ese entusiasmo desaparecerá. Tales cosas me entristecen, porque apenas haya descubierto todo ya no habrá más entusiasmos, ¡y a mí me encantan los entusiasmos! La otra noche no podía dormir pensando en ello.