Los diarios de Adan y Eva
Los diarios de Adan y Eva Los pájaros y los animales son amistosos entre sí, y no hay disputas de ningún tipo. Todos pueden hablar, y todos me hablan, pero debe ser un lenguaje extranjero, pues no logro entender una palabra de lo que dicen, y sin embargo ellos suelen entenderme cuando les contesto, en particular el perro y el elefante. Me da vergüenza. Demuestra que ellos son más inteligentes que yo, y es que yo quiero ser el principal experimento —ésa es mi intención.
He aprendido muchas cosas, ahora soy una persona culta, pero no lo era al principio. Al principio era ignorante. Al principio me sentía ofendida porque, en todas mis observaciones, nunca era lo bastante lista como para estar presente cuando el agua subía por la colina; pero ahora no me importa. He hecho experimentos, y ahora sé que el agua nunca sube por la colina, excepto en la oscuridad. Sé que lo hace mientras está oscuro, porque el estanque nunca se seca, lo cual debería ocurrir, desde luego, si el agua no volviera por la noche. Es mejor comprobar las cosas mediante experimentos reales; así uno sabe, mientras que si uno depende de adivinar, suponer y conjeturar, nunca alcanza el saber.