Narrativa breve
Narrativa breve —Bien, primero mi noticia y luego la tuya —propuso el anciano pastor—. Como sabes, David Gray lleva un mes en South Fork, atendiendo las propiedades que allà tiene. Y resulta que la otra noche se quedó a dormir en casa de mi hijo, y mientras charlaban salió a relucir que habÃa hecho testamento hace más o menos un año, y ¿a quién dirÃas que deja hasta el último centavo de su fortuna? ¡Pues no a otra que a nuestra pequeña Mary aquà presente! Y te aseguro que en cuanto he leÃdo la carta de mi hijo no he perdido ni un solo minuto. He venido derecho hacia aquà para informarte, porque, me he dicho, esto volverá a unir a esos hermanos distanciados, y gracias a Dios los veré otra vez en paz y armonÃa con estos viejos ojos mÃos. Te he devuelto el afecto perdido en tu juventud, John Gray. ¡Supera eso con una noticia mejor si puedes! ¡Vamos, cuéntame esa buena nueva!
La vida abandonó por completo el rostro de John Gray, quedando sus facciones paralizadas en un visaje de angustia y consternación. Uno habrÃa pensado que acababa de enterarse de un tremendo desastre. Se palpó la ropa, eludió las inquisitivas miradas fijas en él, intentó farfullar una respuesta y no consiguió articular palabra. La situación empezaba a ser embarazosa. Para aligerarla, la señora Gray salió al rescate:
—Nuestra buena noticia es que nuestra Mary…
—¡Cierra la boca! —ordenó John Gray.