Narrativa breve
Narrativa breve En el salón había muchas ganas de hacer jaleo y estaban decididos a disfrutar de todo el placer que pudiese brindar la oportunidad. Varios de los diecinueve ciudadanos importantes, con aire pálido y afligido, se pusieron en pie y empezaron a abrirse camino hacia los pasillos, pero se oyeron numerosos gritos: -¡Las puertas, las puertas! -¡Cierren las puertas!
-¡Que no salga ninguno de los incorruptibles) -¡Que se sienten todos!
El mandato fue obedecido.
-¡Saque otro! -¡Léalo! -¡Léalo!
El presidente volvió a sacar un sobre y brotaron nuevamente las familiares palabras 'Usted dista de ser un hombre malo.
-¡El nombre! -¡El nombre!
-L. Ingoldsby Sargent.
-¡Cinco elegidos! -¡Pongámoslos todos juntos, _uno encima de otro! -¡Adelante, adelante!
Usted dista de ser a:
-¡El nombre! -¡El nombre!
-Nicholas Whitworth.
-¡Hurra! -¡Hurra! -¡Hoy es un día feliz!
Alguien comenzó a cantar estas palabras con la bonita música de la melodía Cuando ten hombre tiene miedo, una .hermosa doncella…, de la opereta El mikado.[1] El público con alborozo hizo coro y entonces, un instante después, alguien aportó otro verso: