Narrativa breve
Narrativa breve -¡Todos a una!
El público se puso en pie a la vez, volvió sus rostros hacia la anciana pareja, llenó el aire de una nevada de pañuelos que se agitaban y profirió los vítores con todo
el afecto de su corazón.
Entonces, el presidente prosiguió:
-Lo que yo iba a decir era esto: Conocemos su buen corazón, señor Richards, pero éste no es el momento pura ejercer la caridad con los transgresores de la moral Gritos de: «-¡Exacto! -¡Exacto!..). Leo en el rostro de ustedes dos su generoso propósito, pero no puedo permitirles que defiendan a esos hombres…
-Pero yo iba a…
-Le ruego que tome asiento, señor Richards. Debemos examinar el resto de esos sobres; lo exige la más mínima equidad para con los hombres que hemos dejado ya al descubierto. Apenas se haya hecho esto, le doy mi palabra de que le escucharemos.
MUCHAS VOCES: -¡Muy bien! -¡El presidente tiene razón! -¡No puede permitirse interrupción alguna a estas alturas! -¡Siga! -¡Los nombres! -¡Los nombres! -¡De acuerdo con los términos de la moción!
La anciana pareja se sentó a regañadientes y el marido le murmuró a la esposa: