Narrativa breve
Narrativa breve -Junto con los ya examinados, diecinueve.
Estalló una tempestad de aplausos burlones. Quizá todos contienen el secreto. Propongo que el presidente abra todos y lea todas las firmas que figuran en los papeles… y también que lea las primeras ocho palabras de cada uno.
-¡Apoyo la moción!
Se puso con práctica y se llevó adelante ruidosamente. Entonces el pobre viejo Richards se puso de pie y también su esposa se puso a su lado, con la cabeza gacha, paro que nadie advirtiera sus lágrimas. Su marido le dio el brazo y, mientras la sostenía así, comenzó a hallar con voz trémula:
-Amigos míos… Ustedes nos conocen a los dos, a Mary y a mí, desde que estamos en este mundo, y creo que nos han querido y respetado…
El presidente lo interrumpió:
-Permítame. Es completamente cierto lo que nos dice, señor Richards. Esta ciudad los conoce a ustedes, los quiere, los respeta; más aún, los honra y los ama…
La voz de Halliday resonó de manera estridente:
-¡También ésta es una verdad!
-Si el presidente tiene razón, que el público hable y lo diga.
-¡Arriba! Ahora, vamos…
-¡Hip!
-¡Slip! -¡Hurra!