Narrativa breve
Narrativa breve Luego el forastero salió del salón y dejó al público entre un gran alboroto, compuesto por una mezcla de vítores, la canción de Mikado, la desaprobación del perro y el coro: -¡Usted dista de ser un hombreee malooo! ¡A- a- a- amén!
IVDe regreso a su casa, los Richards debieron soportar felicitaciones y cumplidos hasta la medianoche. Luego se quedaron solos. Su aire era algo triste y permanecieron silenciosos y pensativos. Finalmente Mary suspiró y dijo:
-¿Crees que somos culpables, Edward?
-¿Muy culpables? Y sus ojos se posaron sobre el acusador terceto de graneles billetes de banco que estaba sobre la mesa, donde los visitantes que los felicitaron los habían contemplado con deleite y tocado con veneración.
Edward no contestó inmediatamente; luego suspiró y dijo vacilando:
-Nosotros , nosotros no pudimos evitarlo, Mary. !
-Eso… estaba predestinado. Todo está predestinado.
-Mary levantó los ojos y le miró con firmeza, pero el no le devolvió la mirada. Al poco rato ella dijo:
-Creo que las felicitaciones y elogios siempre saben bien. Pero… ahora me parece que …, Edward…
-¿Qué?
-¿Seguirás trabajando en el banco No …, no.