Narrativa breve
Narrativa breve -¿Dimitirás?
Mañana por la mañana… por carta. Parece lo mejor. Richards abatió la cabeza sobre sus manos y murmuró:
-Antes yo no tenía miedo de que pasaran por mis manos ríos de dinero ajeno, pero… Estoy tan can sido, Mary Tan cansado tenemos que acostarnos.
A las nueve de la mañana el forastero fue a buscar el talego y se lo llevó al hotel en un cabriolé. A las diez, Harkness sostuvo con él una conversación confidencial. El forastero solicitó y obtuvo cinco cheques contra un banco de la ciudad, al portador, cuatro de mil quinientos dólares cada uno y uno de treinta y cuatro mil. Puso uno de los primeros en su cartera, y el resto, que representaba treinta y ocho mil quinientos dólares, fue colocado en un sobre y le añadió una carta, que escribió cuando Harkness se hubo marchado. A las once llamó a la casa de los Richards. La señora Richards atisbó por entre las persianas, se adelantó y recibió el sobre; el forastero desapareció sin pronunciar una sola palabra. Ella volvió sonrojada y con las piernas algo trémulas y dijo con voz entrecortada:
-¡Estoy segura de haberle reconocido! Anoche me pareció haberlo visto en alguna parte.
-Es el hombre que trajo aquí el talegos ..
-Estoy segura.