Narrativa breve
Narrativa breve —¡Qué asco! Seguramente no será de cinamomo la leña que he puesto en la estufa.
Gruñó una o dos veces; fue en dirección al ataúd… quiero decir la caja de fusiles; detúvose cerca de aquel queso de Limburg un momento y luego volvió y sentóse a mi lado, pareciendo como si estuviera en gran manera impresionado. Luego de una pausa contemplativa, dijo, señalando la caja con un ademán:
—¿Amigo suyo?
—Sà —respondà suspirando.
—Estará maduro, ¿verdad?
Permanecimos en silencio, casi dirÃa por espacio de dos minutos; no nos atrevÃamos a decir nada; demasiado preocupados estábamos con nuestros propios pensamientos. Luego Thompson dijo en voz baja, espantada:
—A veces no es seguro si están muertos de verdad o no lo están. Parecen muertos, ¿sabe? Tienen todavÃa el cuerpo caliente y flexibles las articulaciones; asà que, aunque pienses que están muertos, no lo conoces de una manera cierta. Es algo verdaderamente terrible, porque ignoras si, en un momento dado, se levantarán lo más satisfechos del mundo y te mirarán fijamente.
Luego después de una pausa, y levantando ligeramente su codo hacia la caja, dijo:
—¡Pero él no está sólo dormido! No, señor, no; ¡de éste sà que lo asegurarÃa!