Narrativa breve
Narrativa breve —Dos o tres dÃas.
Pero de nada me sirvió, porque Thompson recibió mis palabras con una mirada frÃa, ofendida, que evidentemente significaba: "Tres o cuatro años, quiere usted decir". Después, marchó tranquilamente hacia la caja, estuvo unos momentos allÃ, y luego, volviendo rápidamente, contempló el cristal roto, observando:
—HabrÃamos disfrutado de un golpe de vista endiabladamente mejor en todo alrededor si lo hubiera enviado usted el pasado verano.
Sentóse Thompson y encerró su rostro en su rojo pañuelo de seda, y empezó a balancearse poco a poco, meciendo su cuerpo, como quien saca fuerzas de flaqueza para soportar algo casi insoportable. En aquel entonces, la fragancia (si de ello podemos llamar fragancia) casi ahogaba. La cara de Thompson volvÃase pálidamente gris; yo sentÃa que la mÃa habÃa perdido completamente su color. Pronto Thompson descansó su frente sobre su mano izquierda, con el codo apoyado sobre su rodilla, intentando hacer revolotear el rojo pañuelo hacia la caja con la otra mano. Y dijo:
—Más de uno he trajinado en mi vida (y más de uno considerablemente recocido, también); pero por Dios, este los gana a todos. Comparados con este capitán, ¡aquéllos eran heliotropos!