Narrativa breve
Narrativa breve —¿Quién ha de ser?… la muerte. SÃ, sÃ, no hay más remedio, debemos renunciar a él. Es un mundo bien perverso éste en que vivimos, ¿no es verdad? Pero, socio, era todo un luchador. DebÃa haberle visto cuando se disparaba. Era un macho del sombrero a las botas con un cristal en el ojo. Bastaba escupirle en la cara y darle espacio, de acuerdo con su fuerza, y era estupendo ver cómo se cambiaba de piel y entraba de cabeza. Era el peor hijo de cuatrero que jamás respiró. Socio, entraba de lleno. Era en eso peor que los indios.
—¿En qué?
—Al disparar. Al aguantar. Luchando, ¿comprende? Y no tenÃa miramientos con… nadie. Perdóneme, amigo, por haber estado a punto de soltarle un taco, pero, verá, estoy como un potro cuando lo ensillan por primera vez. Pero hemos de conformarnos; su cuenta está saldada. Bueno, si usted quiere ayudarnos a plantarle…
—¿Debo asistir a las exequias y pronunciar la oración fúnebre?