Narrativa breve
Narrativa breve —Exequias… sÃ, sÃ. Ese es nuestro juego. Vamos a hacerlo en grande. El en vida no era avaro, y en su entierro no debe economizarse nada en absoluto. Ataúd con incrustaciones de plata y seis banderas enlutadas sobre la carroza fúnebre; en el pescante, un negro de librea y sombrero de copa… ¿qué le parece todo esto para empezar? Y también nos ocuparemos de usted, socio. Vamos a colocarle bien. Pondremos un coche a su disposición, y si desea algo más, no tiene más que soplarlo y lo tendrá al instante. En la casa mortuoria, le prepararemos un estrado. ¡Y no tenga usted miedo! Sople bien fuerte en su trompeta, aunque no venda una escoba. Pinte a Buck tan macho como pueda, pues todo aquél que le haya conocido le dirá que era el hombre mejor de las minas; no tema exagerar. Allà donde se llevaba a cabo alguna injusticia, acudÃa en seguida a remediarla. Si la ciudad está tranquila y en paz, a él debe agradecerlo. Yo estaba presente cuando una vez apaleó a cuatro «greasers» en once minutos. Cuando se trataba de restablecer el orden y calmar los ánimos, no esperaba que nadie acudiera para ayudarle, sino que ponÃa inmediatamente manos a la obra. No querÃa saber nada de los católicos: su lema era: «Los irlandeses quedan excluidos», pero, sin embargo, defendió igualmente sus drechos en cierta ocasión cuando unos indeseables ordinarios quisieron hacer excavaciones mineras en el cementerio católico, y dejó aquello bien limpio. Yo lo vi con mis propios ojos.