Narrativa breve
Narrativa breve —¡Alto!… ya estoy. No haga apuestas hasta que vea mis cartas. ¿Un buen hombre, dice usted? Socio, no hay bastantes palabras para él. Era el mejor hombre de… Si usted le hubiese conocido le habrÃa querido igual que yo. PodÃa descalabrar a cualquier gandul de su tamaño en toda América. Fue él quien, en las últimas elecciones, apaciguó los disturbios antes de que empezaran, y todos dijeron que nadie más que Buck habrÃa podido hacerlo. Se paseó con una bandera en una mano y una trompeta en la otra. Catorce hombres hubieron de ser retirados de la plaza en menos de tres minutos. Deshizo el tumulto antes de que nadie pudiera empezar la juerga. Mi amigo no suspiraba más que por la paz, y querÃa paz a toda costa: no toleraba los desórdenes. Socio, su muerte es una gran pérdida para la ciudad. A los muchachos les agradarÃa mucho si usted le hiciera la justicia de decir todo esto de Buck. Una vez, cuando los «micks» apedrearon las ventanas de la escuela dominical metodista. Buck Fanshaw, por su propia iniciativa, cerró el saloon, tomó un par de «seis tiros» y estuvo protegiendo el edificio. DecÃa: «Los irlandeses quedan excluidos». Y asà fue. ¡Era el más macho de todas las montañas! No habrÃa quien pudiese correr más de prisa, saltar más alto, pegar más fuerte y beber más que él en diecisiete condados. No olvide esto, socio: los muchachos le aplaudirán calurosamente. Después también puede usted decir que él jamás se sacudió a su madre.