Narrativa breve
Narrativa breve Aun así, puso el corazón en quedarse con el monstruo y no podio ceder. Pensó que podía empezar un tambo con él y quería que yo la ayudara a ordeñarlo; pero no quise; era demasiado riesgo. No tenia el sexo adecuado y de todos modos no teníamos escalera. Diez o doce metros de su cola descansaban sobre el suelo, como un árbol caído, y ella pensó que podio treparse, pero estaba equivocada; cuando llegó a la parte empinada estaba demasiado resbaladiza y cayó), se habría lastimado de no ser por mi.
¿Estaba satisfecha ahora? No. Nada la satisface nunca sino la demostración; las teorías no puestas a prueba no son lo de ella y no las quiere. Es el mejor espíritu, lo reconozco; me atrae, siento la influencia de el; creo que si estuviera más con ella lo tomarla yo mismo. Bueno, a ella le queda una teoría sobre este coloso: creyó que si podía domarlo y ponerlo amistoso podríamos hacerlo parar en el río y usarlo de puente. Resultó que ya estaba bastante domado — al menos hasta donde le importaba a ella así que probó su teoría, pero fracasó: cada vez que lo lenta colocado del modo correcto en el río y volvía a la costa para cruzar sobre él, él se movía y la seguía como una montaña doméstica. Como los demás animales. Todos hacen eso.
Viernes. Martes… miércoles… jueves… y hoy.. todo sin verlo. Es mucho tiempo para estar sola; aun así, es mejor estar sola que no ser bienvenida.