Narrativa breve
Narrativa breve TenÃa que tener compañÃa — fui hecha para eso, creo— asà que hice amistad con los animales. Son encantadores y tienen la mejor predisposición y las costumbres más corteses; nunca parecen amargados, nunca te dejan sentir que estás entrometiéndote, te sonrÃen y agitan la cola, si tienen una, y siempre están dispuestos a juguetear o ir de excursión o cualquier cosa que quieras proponer. Creo que son perfectos caballeros. Todos estos dÃas hemos pasado momentos tan buenos y no me he sentido sola, nunca. ¡Sola! No, dirÃa que no. Caramba, siempre hay un enjambre de ellos rodeándome —a veces cubren hasta cuatro o cinco acres —, es imposible contarlos; y cuando te paras sobre una roca en el medio y miras sobre la extensión de pieles es algo tan moteado y salpicado y alegre de color y resplandores juguetones y relámpagos de sol y tan rizado de rayas que podrÃas pensar que es un lago, sólo que sabes que no lo es; y hay tormentas de pájaros sociables y huracanes de alas que giran; y cuando el sol golpea toda esa conmoción plumosa, surge de todos los colores en que puedas pensar una luz ardiente, que basta para encandilarte los ojos.