Narrativa breve
Narrativa breve —Mary, mi estimada, mi adorada amiga —dijo el conde, cogiéndole la mano con su habitual refinamiento—, tu pobre corazón se desgarra, y soy yo la causa. Quiso la fatalidad que te conociera antes de saber que amabas… a otro. Verte fue amarte. Eso era inevitable. Después, cuando descubrà que tu padre habÃa prohibido esa boda, comprendà que mi amor por ti no podÃa seguir causándoos tan grave perjuicio a ti y al pobre Hugh. Albergaba la insensata esperanza de que, con el tiempo, quizá llegara a encontrar un hueco en tu corazón. Pero sospecho que nunca podrá ser. Tus lágrimas, tu dolor, son para Hugh, y Dios sabe que es el justo acreedor. Debo apartarme de ti. Por tu propio bien, puesto que te quiero más que a mi vida, mi fortuna, mi buen nombre…, más que a mi alma…, debo imponerme este imposible. ¡No hables, te lo ruego! SerÃa incapaz de escuchar la música de tu voz y mantenerme firme en mi determinación. Soy un ser dominado por los impulsos. El espectáculo de tu aflicción, este momento del que he sido testigo, ha generado en mà de pronto la fuerza necesaria para llevar a cabo tal sacrificio, y con igual prontitud debo realizarlo y privarme de la visión de tu rostro y el sonido de tu voz, o flaquearé. Me voy. Haré el colosal esfuerzo. Sólo pido a Dios que me conceda una muerte rápida. ¡No, ni una palabra! ¡Ni una palabra, te lo suplico! Adiós, te dejo, amada mÃa. Querida mÃa, querida mÃa, adiós, y que Dios te proteja.