Narrativa breve
Narrativa breve Al instante corrió hacia la casa, cubriéndose el rostro con el pañuelo. Mary Gray se quedó allà de pie, como paralizada, y lo observó alejarse hasta que se perdió de vista. Luego, entre sollozos, dijo:
—¡Oh, qué poco lo conocÃa! Es mil veces más noble por propia naturaleza de lo que pudiera serlo como descendiente de la más alta alcurnia y el más rancio abolengo. Hace cinco minutos casi lo odiaba. Ahora… ¡Válgame, ahora casi podrÃa… amarlo! ¡Oh, respetaré, honraré, veneraré todos los dÃas de mi vida a ese hombre de corazón grande, noble y puro!
VDurante tres dÃas los GRay no vieron al conde. El padre y la madre sentÃan cierta extrañeza, pero apenas hacÃan comentarios al respecto, porque advertÃan una notable mejorÃa en el ánimo de Mary, y eso les inducÃa a pensar que las cosas iban por buen camino entre ella y el conde.
Hacia el atardecer del tercer dÃa, el conde mantenÃa una breve conversación con David Gray en una esquina del pueblo, cuando Hugh Gregory pasó de largo frente a ellos, se detuvo, vaciló, retrocedió y preguntó al conde si pensaba volver a su habitación en ese momento. Anticipándose al conde, David Gray dijo:
—Conde, no pierda el tiempo conmigo habiendo personas más puras y amables con quienes relacionarse. Por mÃ, puede marcharse ahora mismo.