Narrativa breve
Narrativa breve De alguna manera habÃan ofendido a la Deidad. Sabemos cual fue la ofensa, sin necesidad de investigarlo; es decir, sabemos que fue una tonterÃa; alguna pequeñez a la cual nadie más que un Dios atribuirÃa ninguna importancia. Es más que probable que algún madianita estuviera reproduciendo la acción de un cierto Onán a quien se le habla ordenado "entrar en la mujer de su hermano" - lo que hizo; pero en lugar de consumirlo, "lo dejó caer en el suelo". El Señor dio muerte a Onán por eso, porque el Señor no podÃa tolerar la falta de delicadeza. El Señor dio muerte a Onán, y hasta el dÃa de hoy el mundo cristiano no puede entender porqué se detuvo allÃ, en lugar de dar muerte a todos los habitantes de trescientas millas a la redonda- ya que estos eran inocentes y por lo tanto eran precisamente los que hubiera ejecutado por lo general. Porque ésa ha sido siempre Su idea del trato justo. Si hubiera tenido un lema, hubiese sido: "que no escape ningún inocente". Ustedes recuerdan lo que hizo en ¡a época del Diluvio. HabÃa multitudes y multitudes de niños pequeños, y Él sabia que nunca le habÃan hecho daño alguno; pero sus parientes si, y eso era suficiente para Él: vio levantarse las aguas hasta sus labios clamorosos, vio el terror salvaje de sus ojos, vio el agónico pedido en las caras de las madres, que hubieran conmovido a cualquier corazón excepto el Suyo; pero Él querÃa castigar particularmente a los no culpables, y ahogó a esos pobres chiquillos.