Narrativa breve
Narrativa breve Y recordarán ustedes que en el caso de Adán todos los billones eran inocentes - ninguno de ellos tomó parte en el delito, pero la Deidad los considera culpables hasta ~ dÃa de hoy. Nadie se libra, excepto reconociéndose culpable - no sirve ninguna mentira menor.
Algún madianita debe haber repetido el acto de Onán, y haber atraÃdo el castigo sobre su pueblo. Sino fue ésa la falta que ultrajó el poder de la Deidad, ya sé lo que fue: algún madianita debe haber orinado sobre la pared. Estoy seguro de ello, porque esa es una impropiedad que la Fuente de Toda Etiqueta nunca pudo tolerar. Una persona podÃa orinar contra un árbol, podÃa orinar contra su madre, podÃa orinarse en los calzones, y salir bien librado, pero nunca debÃa orinar contra una pared
-y eso serÃa ir demasiado lejos. No está establecido el origen del principio divino contra ese delito; pero sabemos que el prejuicio era muy fuerte- tan fuerte que sólo una masacre en masa del pueblo que habitaba la región donde estaba la pared podÃa satisfacer a la Deidad.
Tomen el caso de Jeroboam. "Separaré de Jeroboam al que orine contra el muro". Y se hizo. Y no sólo el que lo hizo fue destruido sino también todos los demás.
Lo mismo con la casa de Baasa; todos fueron eliminados, parientes, amigos y todos, sin que quedara "nadie que orinara contra el muro".