Narrativa breve
Narrativa breve En el caso de Jeroboam tienen ustedes un notable ejemplo de la costumbre de la Deidad de no limitar sus castigos al culpable; se incluye a los inocentes. Hasta la posteridad de esa infortunada casa fue barrida, "como el hombre saca el estiércol, hasta que desaparezca por completo". Esto incluye a las mujeres, las doncellas, y las niñas pequeñas. Todas inocentes, porque no podían orinar contra el muro. Nadie de ese sexo puede hacerlo. Nadie más que los miembros del otro sexo pueden realizar esa hazaña.
Un prejuicio curioso. Y todavía existe. Los padres protestantes tienen aún la Biblia a mano en sus cosas, para que los chicos estudien, y una de las primeras cosas que aprenden los niños y niñas es a ser buenos y puros y a no orinar contra el muro. Estudian esos pasajes más que ningún otro; excepto los que incitan a la masturbación. A éstos los buscan y los estudian en privado. No existe un niño protestante que no se masturbe. Ese arte es el primer conocimiento que a un niño le confiere la religión. Y también el primero que Ja religión le confiere a una niña.
La Biblia tiene esta ventaja sobre todos los otros libros que enseñan refinamiento y buenos modales: llega al niño. Llega a su mente en la edad más receptiva e impresionable; los otros tienen que esperar.