Narrativa breve
Narrativa breve Nadie se sentía a gusto entre el grupo reunido en casa de John Gray a última hora de la mañana del 29 de junio, porque todos menos Mary sabían que no había llegado el indulto. Incluso John Gray se estremecía al pensar en entregar a una incauta muchacha en matrimonio al hombre al que no amaba, mientras el hombre al que amaba caminaba hacia una muerte vergonzosa. La señora Gray guardaba cama desde hacía una semana, postrada por el temor a que se extraviara la carta con la notificación del indulto. El anciano clérigo se había negado a oficiar, y para sustituirlo se había recurrido a un forastero de paso. John Gray había salido a recibirlo a la puerta, para advertirle que no estropeara el júbilo de la ocasión con alusiones al triste suceso que estaba desarrollándose en el pueblo. Con tono cauto, el forastero dijo: