Narrativa breve
Narrativa breve Nos costó Dios y ayuda recuperarla, pero al fin lo conseguimos, a base de dinero. La compañÃa de timbres de alarma nos dijo que lo que ahora debÃamos hacer era instalarla bien, con sus nuevos muelles patentados en las ventanas para evitar falsas alarmas y su nuevo reloj patentado para desconectarla y conectarla por la mañana y por la noche sin ayuda humana. ParecÃa una buena idea. Prometieron que todo quedarÃa instalado en diez dÃas. Pusieron manos a la obra, y nosotros nos marchamos de veraneo. Trabajaron un par de dÃas, y luego también ellos se fueron de veraneo. A continuación los ladrones se instalaron en casa para pasar allà sus propias vacaciones.
Cuando regresamos en el otoño, la casa estaba tan vacÃa como un barril de cerveza en una habitación donde hayan estado trabajando los pintores. Volvimos a amueblarla, y luego mandamos llamar urgentemente al técnico. Este terminó la instalación y dijo:
—Este reloj está preparado para conectar la alarma todas las noches a las diez y para desconectarla todas las mañanas a las seis menos cuarto. Todo lo que tienen que hacer es darle cuerda una vez a la semana y olvidarse de que existe. El sólito se encargará de la alarma.