Narrativa breve
Narrativa breve —PermÃtame usted que lo interrumpa. Hasta este momento, querido amigo mÃo, mi existencia ha sido un continuo martirio, causado por los agentes viajeros. He comprado una máquina de coser que no necesitaba, puesto que soy soltero. He comprado una carta geográfica que contiene falsedades hasta en sus datos más insignificantes. He comprado una campana que no suena. He comprado veneno para las ratas, y éstas lo prefieren a cualquier otro alimento, pues las engorda más que el mejor queso de Flandes. He comprado una infinidad de inventos impracticables. Es imposible sufrir más de lo que he sufrido. Aun cuando me regale usted sus ecos, no los quiero. ¿Ve usted ese fusil? Lo tengo para los viajantes de comercio. Aproveche usted la oportunidad, y huya antes de que la cólera me ciegue. No quiero derramar sangre humana.
Él sonrió dulcemente, con expresión de profunda tristeza, y entró en consideraciones de orden filosófico.
—Usted sabe —me dijo— que quien abre su puerta a un viajante de comercio, debe sufrir las consecuencias. El mal está hecho.