Principe y mendigo
Principe y mendigo »Sin embargo, mi hermano Hugo supo sacar partido de esta furia mÃa, al ver que la salud de nuestro hermano Arturo distaba mucho de ser buena; porque esperaba que su muerte podrÃa beneficiarle si yo me quitara de en medio, por lo cual… Pero éste serÃa un cuento muy largo y no vale la pena de referirlo a Vuestra Majestad. En pocas palabras diré que mi hermano logró arteramente acrecentar mis defectos hasta convertirlos en crÃmenes, y terminó su rastrera obra hallando en mi aposento una escala de seda —llevada por él mismo— y convenciendo a mi padre con ella, y con la declaración de criados sobornados y de otros bellacos, de que yo me proponÃa robar a Edita y tomarla por mujer con evidente reto a su voluntad».