Principe y mendigo
Principe y mendigo —La posada está pagada, incluyendo el desayuno que ha de venir, y aún me queda lo bastante para comprar un par de burros y sufragar nuestros dispendios menudos en los dos o tres dÃas que han de mediar hasta que lleguemos a la abundancia que nos espera en Hendon Hall.
Que amaba a su ma…
—¡Caramba! Me he clavado la aguja en la uña… No importa. Esto no es novedad, pero no me hace gracia tampoco… Allà estaremos muy alegres, pequeño, no lo dudes; tus trastornos desaparecerán y tu destemplanza lo mismo.
Que amaba a su marido con pasión,
Mas otro hombre…
—¡Éstas sà que son unas puntadas magnÃficas! —Exclamó levantando el vestido y contemplándolo con admiración—. Tienen una grandeza y una majestad, que a su lado esas pobres puntaditas del sastre son miserables y plebeyas.
Que amaba a su marido con pasión,
Mas otro hombre…