Principe y mendigo
Principe y mendigo —Es evidente que iremos a la miseria. Es necesario y pertinente que tomemos una casa más pequeña y despidamos a los criados, ya que no sirven más que para ocasionar retrasos y para molestarle a uno con memoriales que conturban el espÃritu y avergüenzan el alma, pues sólo son a propósito para una muñeca sin cabeza ni manos, o que no sepa servirse de ellas. Ahora me acuerdo de una casita que hay frente a la pescaderÃa en Billingsgate…
Una fuerte presión en el brazo de Tom interrumpió sus palabras y le hizo sonrojarse, pero ninguno de los presentes dio muestras de haberse fijado en el extraño discurso del monarca.