Principe y mendigo
Principe y mendigo Consiguió Hugo el auxilio del calderero, a quien el rey había amenazado con el soldador. Llevaron al muchacho a una excursión en busca de trabajo, y en cuanto no pudieron verlos desde el campamento, lo derribaron al suelo y el calderero lo sostuvo mientras Hugo le ponía el clima en la pierna.
El rey se enfureció y los insultó, con promesa de ahorcar a los dos en cuanto volviera a tener el cetro en sus manos; pero ellos lo sujetaron con fuerza, divirtiéndose con su impotente cólera y burlándose de sus amenazas. Así siguieron hasta que empezó a obrar la cataplasma, y al poco tiempo aquello se habría perfeccionado de no haber sobrevenido interrupción; mas la hubo, porque el «esclavo» que había hablado denunciando las leyes inglesas, apareció en escena y puso fin a la maquinación, arrancando los vendajes y la cataplasma.