Principe y mendigo
Principe y mendigo —¡Dios santo! —exclamó Canty. Despertó a su familia y ordenó ásperamente—: ¡Arriba todos y huyamos, o quedaos aquà a morir!
Apenas cinco minutos más tarde la familia Canty estaba en la calle, y huyendo para salvar la vida. Juan Canty asÃa al prÃncipe por la muñeca y lo hacÃa correr por el oscuro camino haciéndole en voz baja esta advertencia:
—¡Cuidado con tu lengua, loco insensato, y no digas nuestro nombre! Yo tomaré un nombre nuevo, de inmediato, para engañar el olfato de los perros de la ley. ¡Cuidado con tu lengua, te lo ordeno!
Gruñó estas palabras al resto de la familia:
—Si por casualidad nos separamos, que cada cual vaya al Puente de Londres; el que llegue hasta la última tienda de ropa del Puente, que espere allà a los demás, luego todos juntos huiremos a Southwark.