Principe y mendigo
Principe y mendigo —¿Dónde tan de prisa, amigo? ¿Corrompes tu alma con asuntos sórdidos cuando todos los hombres leales y fieles están de fiesta?
—Mis asuntos son mÃos; no te conciernen —respondió Canty ásperamente—. Quita la mano y déjame pasar.
—Pues ésa es tu Ãndole, no pasarás hasta que hayas bebido a la salud del PrÃncipe de Gales; yo te lo mando —dijo el barquero cerrándole resueltamente el paso.
—¡Dame la copa, pues, y apresúrate, apresúrate!
Para entonces se habÃa despertado el interés de otros juerguistas, que exclamaron:
—¡La copa, la copa! Haced que el bribón malgeniudo beba en la copa, si no, lo echaremos de pasto a los peces.