Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero Mientras tanto, los tigres y leones se habían hecho con nuestras ropas e intentaban repartírselas de manera que alcanzaran para todos, pero, teniendo en cuenta que algunos acaparaban más de lo que les correspondía, allí se armó una insurrección como no habréis visto otra en vuestra vida. Debía de haber cincuenta de ellos, todos mezclados, resoplando y rugiendo, dándose zarpazos, mordiéndose y desgarrándose mutuamente; todo eran colas, patas, arena y pelos en el aire, y ya no podía distinguirse a quien pertenecía cada cosa. Cuando acabaron la pelea, unos estaban muertos, otros cojeaban tullidos, y el resto permanecía sentado en el campo de batalla, algunos lamiéndose las heridas mientras los demás nos miraban como invitándonos a bajar para pasar con ellos un rato divertido, pero nosotros no teníamos la menor intención de hacerlo.
Mientras tanto, los tigres y leones se habían hecho con nuestras ropas e intentaban repartírselas de manera que alcanzaran para todos, pero, teniendo en cuenta que algunos acaparaban más de lo que les correspondía, allí se armó una insurrección como no habréis visto otra en vuestra vida