Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero
Al camellero en la cueva del tesoro.
Asà que el camellero y el derviche cargaron los cien camellos con el tesoro hasta que ya no pudieron más, y entonces se dijeron adiós y cada uno se fue con sus cincuenta animales. Pero muy pronto el camellero regresó y se adelantó al derviche, diciéndole:
—Tú estás fuera de la sociedad, ¿sabes?, y realmente no necesitas nada de lo que llevas. ¿Por qué no eres bueno conmigo y me das diez de tus camellos?
—Bueno —dijo el derviche—, no sé, pero lo que dices me parece razonable.
De manera que asà lo hizo, luego se separaron otra vez, y el derviche se quedó con sus cuarenta camellos. Pero muy pronto volvió a aparecer el camellero, berreando otra vez ante el derviche, con llantos y con quejas, y le pidió otros diez, diciéndole que treinta camellos cargados de tesoros eran suficientes para un derviche, pues, como sabéis, ellos viven muy sencillamente, y no tienen una casa fija, sino que van dejando sus enseñanzas de un lado para otro, hospedándose en cualquier sitio.