Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero Así que se puso a maquinar un plan que lo hiciese famoso, y muy pronto dio con él; luego nos lo presentó, para que Jim y yo participásemos también. Tom Sawyer era siempre así de desprendido y generoso. Hay por ahí muchos chicos que son muy amables y amistosos cuando tú tienes algo bueno, pero cuando las cosas buenas les vienen a ellos, entonces no te dicen una palabra y quieren acapararlas para ellos solos. Yo puedo decir que eso no iba con Tom. No faltan muchachos que, cuando tienes una manzana, vienen ansiosamente a lloriquear a tu alrededor, rogándote que les des el corazón. Pero cuando son ellos los que tienen una, y tú vas y les pides el corazón, recordándoles que tú se lo habías dado la vez anterior, te miran y te dan las gracias efusivamente, pero no habrá corazón para ti. También he notado que se atiborraban de ellos, y todo lo que había que hacer era esperar. Jake Hooker era uno de ésos, y no pasaron dos años hasta que se ahogó.
Bueno, pues salimos hacia los bosques en la colina, y Tom nos contó de qué se trataba: era una cruzada.
—¿Qué es una cruzada? —pregunté yo.
Me miró con desdén, de esa manera que suele hacerlo como cuando está avergonzado de una persona, y me dijo:
—Huck Finn, ¿quieres decirme que no sabes lo que es una cruzada?