Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero —¡Pero bueno! ¿Es que no lo entiendes? Está en manos de los infieles, y es nuestro deber arrebatársela.
—¿Y cómo es que hemos permitido que se quedasen con ella?
—No les hemos permitido nada. Ellos siempre la tuvieron.
—¡Vaya, Tom! Entonces será de ellos, ¿no crees?
—Por supuesto que sÃ, ¿quién ha dicho lo contrario?
Reflexioné sobre eso, pero no habÃa forma de entenderlo. Entonces dije:
—Esto es demasiado para mÃ, Tom Sawyer. Si yo tuviera una granja, que fuese mÃa, y otra persona la quisiera, ¿tendrÃa él derecho a que…?
—¡Oh, caray! Ni siquiera sabes cuándo entrar si llueve, Huck Finn. No es una granja, es algo completamente diferente. Verás, es algo asÃ: la tierra les pertenece, pero sólo la tierra, sólo eso. Pero fueron nuestras gentes, los judÃos y los cristianos, los que la convirtieron en santa, asà que ellos no tienen nada que hacer allà profanándola. Es una vergüenza, y nosotros no deberÃamos soportarlo un minuto más. Deberemos ir contra ellos y arrebatársela.
—Pues me parece la cosa más enrevesada que jamás haya oÃdo. Vamos a ver, si yo tuviese una granja…