Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero No alcanzamos a ver ni la mitad de las cosas que había para descubrir en el Cairo, pues Tom estaba ansioso por ver sitios célebres de la historia. Me aburrí muchísimo cuando intentamos encontrar el granero en donde José había guardado el trigo antes de la hambruna, y cuando lo hallamos, no resultó para tanto, ya que era una ruina vieja. Pero Tom se quedó satisfecho, y armaba tanto jaleo que era peor que el que yo podría haber armado de haber pisado un clavo. Cómo se las apañaba para encontrar los lugares históricos, era demasiado misterioso para mí. Podríamos pasar de largo por cuarenta sitios similares y, para mí, cualquiera podría haber sido el que buscábamos pero para Tom no: sólo podía ser uno. Nunca he visto a nadie más exigente que Tom. Al instante de haber dado con el sitio que estábamos buscando, lo reconocía tan fácilmente como yo hubiese reconocido mi otra camisa, de haberla tenido. Cómo lo hacía, era algo que no podía explicarlo mejor que cómo hacer para poder volar; de ese modo se lo decía a sí mismo.