Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero Dijo que ahora lo veía todo tal como había sucedido; podía ver a los israelitas caminando entre las paredes de agua del mar, y a los egipcios corriendo tras ellos, dándose toda la prisa posible. Podía ver cómo los egipcios llegaban hasta el mar, cuando los otros salían, y entonces, cuando ya estaban todos dentro, las paredes de agua se cerraban y ahogaban así hasta el último de los hombres del faraón. Luego encendimos de nuevo el globo y salimos pitando hasta llegar al Monte Sinaí; entonces vimos el sitio en donde Moisés rompió las tablas de piedra, y donde los hijos de Israel acamparon en las llanuras, y adoraron al becerro de oro[21]. Todo aquello era la mar de interesante, y el guía conocía cada lugar tan bien como yo podía conocer mi pueblo en América.
Pero tuvimos un accidente, y aquello nos arruinó todos los planes: La vieja pipa hecha de mazorca de maíz de Tom se había gastado tanto, estaba tan hinchada y alabeada, que ya no se podía sostener más, las cuerdas y tiras se habían roto todas y había quedado hecha trizas. Tom dijo que no sabía qué hacer. La pipa del profesor tampoco le servía, pues era un verdadero desastre; además si uno se ha acostumbrado a la pipa de mazorca de maíz, sabe que es muchísimo mejor que cualquier otra pipa del mundo y que no puede fumar en ninguna otra. Tampoco podía fumar en la mía, no pude persuadirle de hacerlo. Así estaban las cosas.