Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero Entonces una nube ocultó la luna, y yo casi grité de alegrÃa. Ésta se enterró cada vez más profundamente en la nube, y todo se puso tan oscuro que no podÃamos ver a Tom. Luego comenzaron a caer unas gotas de lluvia, y pudimos oÃr al profesor armando alboroto con sus cuerdas y cosas, despotricando contra el tiempo. Estábamos aterrados ante la idea de que pudiese tropezar con Tom y fuéramos hombres muertos sin remedio, pero Tom estaba ya de regreso, y cuando sentà sus manos en nuestras rodillas, la respiración se me cortó de golpe, y el corazón se me cayó en medio de mis otras cosas, porque en la oscuridad no podÃa saber quién era, pero podrÃa haber sido el profesor.