Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero Jim estaba reflexionando y meditando. Muy pronto preguntó:
—Amo Tom, ¿ha dicho que lo reloje andaban bien?
—Asà es.
—¿Y tu reló también?
—Anda bien para St. Louis, pero aquà ya no.
—Amo Tom, ¿estáj intentando desir que la hora no es la mima en toda parte?
—No, no es la misma en todos los sitios, ni por asomo.
Jim parecÃa afligido, luego dijo:
—Me da pena oÃrte hablar asÃ, amo Tom; ej una gran vergüensa oÃrte desir eso, depué de haberte educado como lo han hecho. SÃ, señó, y también romperÃa el corasón de tu tÃa Polly si te oyera.
Tom estaba atónito. Miró a Jim, preguntándose a qué venÃa todo eso, y no dijo nada. Jim prosiguió:
—Amo Tom, ¿quién puso a la gente allá lejo en St. Louis? La puso el Señó. ¿Quién puso a la gente aquà mimo dónde está? La puso el Señó. ¿O no somo todoj hijo suyo? Claro que sÃ. ¡Puej entonse! ¿Por qué iba a habé discriminasió entre ellos?
—¡Discriminasió! En mi vida he oÃdo semejantes paparruchas de ignorante. Aquà no se trata de discriminación. Cuando Él te creó a ti y a algunos de sus hijos negros, y al resto de nosotros nos hizo blancos, ¿cómo le llamarÃas a eso?