Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero Jim se retiró un poquito hacia el compartimiento, y uno podÃa darse cuenta de que estaba ofendido. PermanecÃa murmurando y moviendo su cabeza, asà que yo me acerqué hasta donde él estaba, le di una palmadita en la pierna, le animé cariñosamente, y de esa manera consiguió superar sus peores sentimientos. Entonces dijo:
—¡El amo Tom no cuenta una cosa! Martej en un sitio, Lunej en otro, ¡y t’do en el mismo dÃa! Huck, éte no é sitio p’asé broma…, aquà arriba, donde estamo. ¡Do dÃa en uno! ¿Cómo va poné t‘do dÃa en uno solo…, doj hora en una sola? ¿Verdá que no se puede? ¿Cómo podrÃan ponese do negroj en la piel de uno solo? ¿Se podrÃa? Tampoco se pue poné do galone de whisky en una jarra pá uno, ¿no es sierto? No, señó, estallarÃa la jarra. SÃ, y aun asÃ, yo no lo creerÃa. Puej, escúchame una cosa, Huck: supongamo que sea Martej en Nueva York…, mú bien. ¿Vaj a desirme que en este sitio es año nuevo, y año pasado en el otro, en el mismo e idéntico minuto? Esto é la peor de la chorrada… No puedo soportarla, no puedo soportá oÃr hablá deso.
De pronto comenzó a temblar, y a volverse de color gris, y Tom le dijo:
—¿Qué pasa ahora? ¿Cuál es el problema?
Jim apenas podÃa hablar, sin embargo le contestó: