Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero —Amo Tom, tú no está de broma, ¿ej en serio, verdá?
—Es en serio, no estoy de broma.
Jim tembló de nuevo, y dijo:
—Entonse, si ese Lune fuera el Último DÃa, entonse no habrÃa Último DÃa en Inglaterra, y lo muerto no serÃan llamados a Juisio. No debemo continuá con esto, amo Tom, por favó, haga que podamo volver. Quiero está donde…
De repente, vimos algo y todos dimos un salto, nos olvidamos de todo el asunto, y nos pusimos a observar fijamente. Tom exclamó:
—¿Aquél no es… ?—entonces contuvo la respiración—. ¡Sà lo es, estoy tan seguro como que estamos vivos… Es el océano!
Aquello logró que Jim y yo también contuviéramos la respiración. Entonces todos nos quedamos petrificados, pero felices, ya que ninguno de nosotros habÃa visto el océano, ni esperábamos verle. Tom continuó mascullando:
—El Océano Atlántico… Atlántico, ¡cielos! ¿No os suena grandioso…? ¡Y está allÃ…, y nosotros le estamos contemplando…, nosotros! ¡Caramba, es demasiado espléndido para creerlo!