Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero Entonces vimos una gran masa de humo negro; y, cuando estuvimos más cerca, nos dimos cuenta de que era una ciudad; era un monstruo, además, con una densa franja de barcos a lo largo de su orilla; nos preguntamos si serÃa Nueva York, y comenzamos a cotorrear y a discutir sobre el tema, y antes de que pudiésemos saberlo, se deslizó por debajo de nosotros, y nos fuimos volando dejándola atrás. Allà nos encontrábamos, sobre el mismo océano, volando como si fuésemos un ciclón. Luego espabilamos, ¡ya os digo!
Fuimos corriendo hacia la popa, y nos pusimos a llorar, rogando al profesor que se apiadase de nosotros, que diese la vuelta, nos dejase aterrizar para ir a buscar a nuestras familias, que seguramente estarÃan muy angustiadas y preocupadas por nosotros, y tal vez se muriesen si algo malo nos sucedÃa, pero él nos empujó bruscamente con su pistola, y nos obligó a retroceder, y asà lo hicimos, pero nadie sabrá nunca lo mal que nos sentÃamos.