Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero Ya no avistábamos casi nada de tierra, tan sólo una pequeña franja, como una serpiente, allá lejos, donde se perdía el límite del mar. Bajo nosotros sólo había océano, océano y más océano…, millones de kilómetros de océano, ondulando, remontándose y haciendo remolinos. Una espuma blanca soplaba desde la cresta de las olas, sólo se veían unos pocos barcos, bamboleándose y dejándose caer, primero sobre un lado, luego sobre el otro, hundiendo la popa y después la proa; al poco tiempo ya no había ningún barco, y teníamos todo el cielo y el océano para nosotros, y el lugar más espacioso que yo haya visto nunca, y también el más desamparado.