Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero Tom me preguntó qué serÃa lo mejor, pero yo no lo sabÃa. Me preguntó si podrÃa sujetarme, mientras él encontraba un sitio más seguro y dejaba al león atrás. Le contesté que podrÃa hacerlo, si no subÃa mucho más de donde ya estaba, pero si se elevaba demasiado, podrÃa perder la calma y caerme, seguro. De manera que me dijo:
—¡Sujétate bien!
—¡No vayas tan rápido! —le grité—. ¡La cabeza me da vueltas!
Salió disparado como un tren expreso. Luego aminoró la velocidad, y comenzamos a deslizarnos más despacio sobre la arena, pero aún me mareaba, pues es incómodo ver cómo las cosas se deslizan y resbalan por debajo de uno, sin emitir un solo sonido.
En seguida se juntaron un par de docenas debajo de mà dando saltos para alcanzar la escala, resoplando y dándose zarpazos el uno al otro.