Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero Bueno, pues ahora ya no había manera de establecer quién había sido el mayor viajero; unos decían que era Nat, otros opinaban que era Tom. Todo el mundo estaba de acuerdo en que Nat había visto más longitud geográfica, pero tenían que admitir que lo que Tom había perdido en longitud, lo había ganado en latitud y en clima. Para mantener las distancias, ambos tenían que armar jolgorio contando sus peligrosas aventuras, y de esa manera, sacar ventaja. La herida de bala en la pierna de Tom representaba para Nat algo muy duro contra lo que tenía que competir, pero lo hacía lo mejor que podía; era una desventaja, también, porque Tom no se quedaba quieto sentado como debería, para que la competencia fuese justa, sino que no hacía más que levantarse y dar saltos por ahí, luciendo su cojera, mientras Nat intentaba adornar la aventura que había tenido una vez en Washington. Tom no abandonó su cojera ni cuando su pierna se hubo curado, sino que practicaba en casa por las noches, y la mantenía como si fuese reciente, caminando así por todas partes.
Tengo que decir esto sobre la historia de Nat: él sabía cómo contarla. Podía lograr ponerle la carne de gallina a cualquiera, volverle a uno pálido o que contuviese la respiración mientras la contaba. A algunas mujeres y niñas les entraba un desvanecimiento que apenas podían aguantarlo. Bueno, la historia fue de esta manera, si mal no recuerdo: