Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero Había llegado galopando hasta Washington y, tras dejar su caballo en algún sitio, se dirigió hasta la casa del presidente, con la carta en el bolsillo. Allí le dijeron que este último se hallaba en el Capitolio y que estaba a punto de marcharse para Philadelphia. No tenía un minuto que perder si quería pescarle. Nat casi se desploma, de tan enfermo como se puso. Su caballo estaba recuperándose, y él no sabía qué hacer. Pero, justo en ese momento, llegó un negro conduciendo un viejo coche con un jamelgo maltrecho, y entonces Nat vio su oportunidad. Salió corriendo y gritó:
—¡Te daré medio dólar si me llevas al Capitolio en media hora, y un cuarto extra si llegamos allí en veinte minutos!
—¡Hecho! —dijo el negro.