Un yanqui en la corte del rey Arturo
Un yanqui en la corte del rey Arturo Nos acercábamos a un castillo situado en un alto; una estructura enorme, maciza, venerable, cuyas torres grises y murallas almenadas estaban encantadoramente recubiertas de hiedra y cuya mole majestuosa era bañada por los resplandores del sol poniente. Era el castillo más grande que jamás había visto y, por lo tanto, pensé que podía ser el que buscábamos, pero Sandy dijo que no era así. No sabía a quién pertenecía: lo había pasado sin detenerse cuando se dirigía a Camelot.