Un yanqui en la corte del rey Arturo
Un yanqui en la corte del rey Arturo
Entre las seis y las nueve de la mañana recorrimos quince kilómetros, que era ya bastante para un caballo cargado triplemente (hombre, mujer y armadura). Luego nos detuvimos para tomar un largo descanso a la sombra de unos árboles junto a un riachuelo cristalino.
Poco después vimos que cabalgaba un caballero en dirección nuestra, y a medida que se acercaba escuchamos que profería lastimeros lamentos. Pronto me di cuenta de que el caballero juraba ymaldecía, pero de todos modos me alegré de su llegada, pues vi que llevaba un tablero de anuncios sobre el cual estaba escrito con resplandecientes letras doradas:
USE PETERSON, EL CEPILLO DE DIENTES ANTICARIES
EL MEJOR DEL MERCADO
