Un yanqui en la corte del rey Arturo
Un yanqui en la corte del rey Arturo
Los peregrinos eran seres humanos. De otro modo hubiesen reaccionado de una manera diferente. Habían hecho un viaje largo y dificil y cuando, muy cerca del final, se enteraron de que venían por algo que había dejado de existir, no reaccionaron como seguramente lo hubiesen hecho un caballo, un gato o una lombriz de tierra, es decir, dando media vuelta y ocupándose de algo provechoso..., no. Si antes se encontraban ansiosos por ver la fuente sagrada, ahora lo estaban cuarenta veces más por ver el sitio donde la fuente solía estar. ¡Qué inexplicables resultan los seres humanos!
