Un yanqui en la corte del rey Arturo
Un yanqui en la corte del rey Arturo -No es necesario. He instalado un cable subterráneo de teléfono que comunica con West Point. Si vuestra merced me lo permite, haré el enlace ahora mismo.
¡Excelente! Después de un largo perÃodo de sofoco, de nuevo podÃa respirar el aliento de la vida en esta atmósfera de teléfonos y comunicación instantánea. Comprendà entonces el horror sombrÃo, penetrante, inanimado que esta tierra habÃa sido para mà durante todos esos años, ahogando mi mente hasta el punto de que podÃa ser capaz de acostumbrarme a casi cualquier cosa sin apenas darme cuenta.
Impartà mis órdenes directamente al superintendente de la Academia. También le pedà que me enviara papel, una pluma estilográfica y unas cuantas cajas de cerillas. La ausencia de estas comodidades comenzaba a fatigarme. Como no tenÃa la intención de usar armadura en los próximos dÃas, podÃa colocar todas estas cosas en mi bolsillo y servirme fácilmente de ellas.