Un yanqui en la corte del rey Arturo
Un yanqui en la corte del rey Arturo -El rey ha comenzado la formación del ejército permanente que sugeristeis. Ya hay un regimiento completo con oficiales y todo.
-¡Qué contrariedad! Yo quería supervisar de cerca el asunto. Sólo hay un grupo de hombres en este reino lo suficientemente aptos para ser oficiales en un ejército permanente.
-Sí, pero os sorprendería saber que no hay ni siquiera un alumnó de West Point en ese regimiento.
-¡Pero qué me dices! ¿Estás hablando en serio?
-Bien refiero la verdad.
-¡Caramba! Esto me preocupa. ¿Quiénes fueron elegidos y qué método se empleó? ¿Examen de aptitud?
-La verdad es que no sé nada del método. Lo único que sé es que todos estos oficiales provienen de familias nobles y... ¿cómo los llamáis? Ah, sí, cretinos.
-Esto no me gusta nada, Clarence.
-No os desaniméis, señor, pues dos candidatos al cargo de teniente viajan con el rey, dos nobles, claro, y si esperáis un poco vos mismo podréis ser testigo de la manera de ser examinados.
-Desde luego que estaré allí. Y me las arreglaré para que sea incluido uno de los alumnos de West Point. Consigue un hombre y envíalo a toda prisa hacia allí, aunque tenga que reventar varios caballos, para que llegue antes del atardecer de hoy y diga...