Un yanqui en la corte del rey Arturo
Un yanqui en la corte del rey Arturo Me parece que en lo tocante a sarcasmos puedo estar a la altura de cualquiera. El individuo acusó el golpe. El abad inquirió por la reina y la corte, y recibió esta información:
-Al igual que el rey, todos han sido vencidos por el cansancio y en este momento duermen.
-No es más que otra mentira. La mitad de ellos se dedican a sus diversiones, mientras que la otra mitad no duerme, sino que cabalga con el rey y la reina. Ahora quizá podrías hacer un pequeño esfuerzo y decirnos hacia dónde se dirigen el rey, la reina y todos los demás que con ellos cabalgan.
-Ahora duermen, como ya he dicho, pero el día de mañana cabalgarán para dirigirse al mar.
-¿Y dónde estarán pasado mañana al atardecer?
-Muy al norte de Camelot, habiendo cumplido la mitad del viaje.
-Pues acabas de decir una mentira de doscientos kilómetros. No habrán cumplido la mitad del viaje, sino que habrán llegado a su final. Y estarán aquí, en este valle.
Ése sí que era un golpe maestro. El abad y los monjes casi volaban de la emoción, mientras que el encantador estaba tan descompuesto como si acabara de caerse de un pedestal. No me detuve allí, sino que dije: